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Los documentos de referencia son el Plan Nacional de Cultura y Convivencia, el Plan Nacional (Decenal de Cultura 2.000-2.004), el Plan de Desarrollo Departamental 2004-2007 Vamos Juntos por el Valle del Cauca y el Plan de Acción de la Secretaría de Cultura y Turismo del Valle.
El Plan Nacional de Cultura y Convivencia del Valle del Cauca se deriva de los principios constitucionales consagrados en los artículos que reconocen la pluralidad de la Nación Colombiana (Artículos. 1, 7, 13, 70 Y 71).
De igual manera, el Plan se fundamenta en los principios de la Ley General de Cultura (Ley 397/1997), especialmente: 1, 2, 3 y 9.
1. Cultura es el conjunto de rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y emocionales que caracterizan a los grupos humanos y que comprende, más allá de las artes y las letras, modos de vida, derechos humanos, sistemas de valores, tradiciones y creencias.
2. La cultura, en sus diversas manifestaciones, es fundamento de la nacionalidad y actividad propia de la sociedad colombiana en su conjunto, como proceso generado individual y colectivamente por los colombianos. Dichas manifestaciones constituyen parte integral de la identidad y la cultura colombianas.
3. El Estado impulsará y estimulará los procesos, proyectos y actividades culturales en un marco de reconocimiento y respeto por la diversidad y variedad cultural de la Nación Colombiana.
9. El respeto de los derechos humanos, la convivencia, la solidaridad, la interculturalidad, el pluralismo y la tolerancia son valores culturales fundamentales y base esencial de una cultura de paz.
Se acoge a los principios del Plan Nacional de Cultura (2001-2010), en especial a los numerales:
1. La Construcción de una ciudadanía de democracia cultural y plural con base en el reconocimiento de la dimensión cultural de los distintos agentes sociales. La presencia de los agentes culturales, con sus propuestas, en los espacios públicos es requisito y antesala para la convivencia y para la participación política plural en la toma de decisiones. El reconocimiento mutuo permite crear confianza entre diferentes sectores para la construcción del diálogo, el respeto y la posibilidad de negociación.
2. La configuración de un proyecto colectivo de Nación como construcción permanente desde lo cultural. Solo mediante el reconocimiento de la pluralidad cultural y la presencia efectiva en el espacio público de las manifestaciones culturales diversas se puede gestar la participación política plural y la construcción de una ciudadanía cultural, como base de un proyecto democrático colectivo de Nación.
3. El Estado como garante del reconocimiento y respeto por la diversidad cultural de los distintos actores, sectores y pueblos en la creación de lo público. El Estado debe ser garante efectivo del respeto por la diversidad, tener la capacidad de reconocer y proteger procesos sociales y manifestaciones culturales que conlleven la creación de espacios de convivencia, justicia y paz, de todos los sectores. En el caso de pueblos, comunidades y grupos étnicos, en particular de aquellos en condiciones seculares de desventaja y peligro, debe garantizar no sólo su sobrevivencia como sociedades y culturas, sino su florecimiento y desarrollo. Esto conlleva el reconocimiento de sus derechos y memoria propias y el respeto a su autonomía; encarnadas en los planes de vida, lenguas, reafirmaciones de etnicidad y formas organizativas de comunidades indígenas y afrodescendientes, así como proyectos de futuro de otras comunidades.
4. La conjunción de la creación y las memorias en la gestación de proyectos individuales y colectivos del presente y futuro. Los proyectos colectivos de Nación deben configurarse en un juego democrático que recoja memorias, experiencias y saberes diversos para que en su interacción se puedan gestar propuestas negociadas de futuro, que aseguren el bien común y eviten la discriminación y la exclusión.
11.Lo cultural como base para la construcción del desarrollo social, Político y económico. Es preciso que los planes y proyectos culturales sean el resultado de discusión, diálogo y concertación con las visiones del mundo y los intereses de los grupos sociales involucrados. No sólo la viabilidad de los proyectos mismos depende de esto sino su pertenencia y sostenibilidad. Esto enriquece y posibilita propuestas en vías de negociar, a equilibrar, a construir proyectos de futuro en condiciones dignas donde se respete el derecho a la vida, a un ambiente sano, donde se potencien relaciones equitativas entre los géneros y las generaciones.
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